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Cómo analizar un balance

iGestion 2.0 19 de marzo del 2013 Contabilidad No hay comentarios

Estados ContablesAl analizar los estados contables de una empresa se pueden extraer muchas conclusiones, siguiendo ciertos pasos ordenadamente y utilizando herramientas simples y efectivas. La calidad de dichas conclusiones dependerá en gran medida de la experiencia del lector de dichos estados contables. Sin embargo, si se cuenta con un razonable conocimiento del mercado el que opera la empresa, y de las características de sus operaciones principales, es factible efectuar interpretaciones mucho más valederas. Todas ellas orientadas a la situación financiera de la empresa, su solvencia y capacidad para cancelar deudas, su rentabilidad, la composición de sus resultados, etc.

En la actualidad y como consecuencia de la permanente actualización de las normas contables, los estados contables de publicación ofrecen elementos suficientes como para aplicar las técnicas de análisis. Las notas complementarias a los estados contables permiten satisfacer las principales preguntas que un analista puede formularse.

En este artículo nos vamos a centrar en señalar cuáles son los pasos a seguir y las consideraciones por efectuar para poder encarar un análisis efectivo.

Primer paso: Clarificar el objetivo del análisis

En el primer paso el lector del balance debe definir cuál es el propósito que persigue en su análisis, dado que puede darse diferente énfasis a cierta información o utilizarse algunas herramientas diferentes, según a qué se apunte. La gama de posibilidades es relativamente amplia.

Segundo paso: Leer detenidamente el documento completo

Esto implica comenzar por la memoria de los administradores, continuar con el informe de los auditores externos y de los síndicos, si la sociedad cuenta con este régimen, entrar en los estados básicos a partir de su encabezamiento, luego las notas complementarias y concluir con los anexos.

¿Qué información primaria tendremos con este paso?

  • Descripción de las actividades del período y visión del órgano de administración, con algunas explicaciones sobre el sentido de los números.
  • Objeto social y operaciones principales.
  • Existencia de subsidiarias o empresas relacionadas.
  • Mercados en que actúa (y consecuentemente, monedas con las que opera).
  • Normas contables aplicadas. Gradualmente, con la globalización en que el mundo de los negocios está embarcado, se están concentrando las normas contables con el objetivo de apuntar a un solo juego aplicable internacionalmente.
  • Si los importes ­en tanto correspondan a una moneda de otro país tienen ajustes para corregir los efectos inflacionarios.
  • Prácticas contables dentro de las posibilidades admitidas por las normas tales como: valuación de inventarios, ritmo de amortización de activos fijos, reconocimiento de intangibles y diferimiento de gastos, etc .
  • Existencia de contingencias activas o pasivas con el grado de incertidumbre que puedan originar para el futuro.
  • Variación entre un período y otro de ciertos rubros patrimoniales clave, como cuentas por cobrar de clientes, inventarios o bienes de cambio, deudas con proveedores y endeudamiento bancario o financiero. Para cuentas por cobrar y por pagar, el cuadro se completará con la revisión de los plazos en los cuales se espera cobrar o tienen vencimiento, y aquellos saldos deudores o acreedores que originan intereses, así como garantías y la moneda en que están expresados, información que aparece también entre las notas.
  • Estructura del resultado del ejercicio y grado de repetibilidad de las partidas que lo integran (clasificación de rubros ordinarios y extraordinarios), lo que también puede verificarse por comparación con el período anterior y la evaluación de la tendencia de crecimiento en los ingresos operativos versus la que se produce en los gastos y los costos de operación.
  • Si se cuenta con el estado de evolución de patrimonio neto y el estado de flujo de efectivo, se podrá apreciar el monto de inversiones efectuadas durante el período, la manera de financiarlas y si se trata de un negocio que genera fondos suficientes como para sostener un crecimiento apropiado, si las condiciones del mercado lo afectan y requieren que la generación de fondos del negocio se vuelque a financiar a los clientes, y otros datos de similar naturaleza.

Tercer paso: ayudarse mediante la utilización de relaciones porcentuales e índices

En muchos casos, la tentación del analista es comenzar directamente con la aplicación de estas herramientas, que son exclusivamente tales, es decir una ayuda para precisar con alguna medida ciertas conclusiones extraídas del paso anterior.

El margen bruto y el margen neto sobre ventas, así como la significación porcentual de los diversos gastos de operación por funciones (administración, comercialización) sobre ventas netas son los más simples. Contar con las mismas relaciones para una serie de períodos y no solamente para el último ejercicio ayuda mucho para comprender la tendencia de la estructura de resultados de la empresa analizada.

Las relaciones entre ciertos elementos patrimoniales, como activos corrientes contra pasivos corrientes (liquidez corriente o una medida de la capacidad de la empresa para cumplir en término con sus obligaciones de corto plazo), pasivo total versus patrimonio neto (endeudamiento, o una medida del grado de financiación obtenida de terceros frente a la que proveen los propietarios o inversores permanentes), son clásicas.

Además de las relaciones entre partidas integrantes del estado de resultados y de aquellas integradas con partidas patrimoniales exclusivamente, están los índices que combinan partidas patrimoniales y de resultados: rotación (por ejemplo, de cuentas por cobrar de clientes, que permite estimar el período promedio de cobranza) o algunos más complejos como el llamado leverage o palanca financiera, que se utiliza para analizar la conveniencia de incorporar capital propio o ajeno ante una necesidad de financiación.

Existen también algunos índices que relacionan partidas del estado de origen y aplicación de fondos con partidas patrimoniales, como el que mide la cobertura de deudas, a partir de los flujos de fondos originados en las operaciones y los servicios de una deuda financiera, de manera de proyectar las posibilidades de repago.

Conviene utilizar una lista de índices que conformen un paquete coherente, de manera de poder correlacionar la información de unos con otros. Un conjunto homogéneo y estructurado es el clásico esquema presentado ya hace muchos años por la American Management Association, que sigue vigente en su concepción (The Meaningful Interpretation of Financial Statements, de Donald E. Miller).

No debe dejar de considerarse que los números que proporcionan estas relaciones son indicadores de ciertas circunstancias, pero no medidas exactas de situaciones existentes en la empresa analizada. Siempre el juicio del analista deberá atenuar la habitual tentación de pensar que se trata de fórmulas mágicas que permiten diagnosticar con precisión la condición de una empresa.

Cuarto paso: Hacer benchmarking

En este caso, el benchmarking consiste en el análisis de los estados contables de los competidores. Cualquiera haya sido la gamma de herramientas de análisis aplicada, es necesario siempre efectuar comparaciones con empresas que, además de operar en el mismo ramo, lo hagan en condiciones y con escala similar. Carecería de sentido concluir sobre la empresa analizada sin efectuar una recorrida sobre lo que se presenta en el mercado. En el medio local no se cuenta con los llamados índices estándar, vale decir los que se estiman como representativos de un determinado ramo en un cierto momento económico.

Quinto paso: Formular conclusiones

Podría pensarse que, cubiertos los pasos anteriores, ya se cuenta con conclusiones válidas. Sin embargo, no es así. Antes de formular cualquier tipo conclusión, es necesario repasar todo lo hecho y todos los elementos observados, y enmarcarlos con la realidad de los negocios que presenta el mercado. Obviamente, esta es la parte más compleja y requiere del máximo conocimiento de los negocios y de las condiciones imperantes y las interrelaciones entre ambos. Experiencia, conocimientos y una buena dosis de olfato y sentido empresario se necesitan para concluir con razonabilidad en una tarea que no es mecánica más que en la recopilación de datos y cálculos, pero no en este último paso que es el que revela la calidad de la tarea.