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Fresh design: Más simple y más directo

iGestion 2.0 27 de febrero del 2012 Administración No hay comentarios

Entre la estética y la funcionalidad es donde descansa el fresh design, un concepto que da cuenta de algo que no es estático, y que por el contrario, es innovador, saludable, y fresco.

Ese es el punto de partida. Crear pensando no sólo en la parte funcional y estética de un producto o marca, sino también en facilitarle al consumidor la lectura de las percepciones que intentamos tenga a través de nuestra oferta. Esto porque el cliente no siempre está abierto a nuevas propuestas, y es allí donde juega un papel importante el diseñador para abrirle los ojos y hacerle notar nuevas alternativas. En definitiva, el objetivo es ayudar al cliente a pensar en su marca.

Hoy el diseño no obedece sólo a una finalidad estética, sino que también intenta agregar lo funcional, porque eso es lo que está priorizando el consumidor. Como ya sabemos, el diseño del envase de nuestro producto es el primer contacto con el cliente. De ahí su importancia, para que ese primer contacto se produzca. Es por ello que es necesario que el empaque refleje lo que es la esencia de la marca.

Otra cuestión a tomar en cuenta, una vez logrado el diseño, son los niveles de lectura. Esto es, qué queremos que vea el consumidor: ¿la marca?, ¿un beneficio?, ¿los elementos constitutivos? No sirve si el diseño gustó a los directivos, o si a mí me parece lindo. La belleza no es uno de los objetivos. Sí en cambio, vender.

Por otro lado, la estrategia de branding debe partir de lo que aporta la empresa: la visión estratégica y su conocimiento de producto; y lo que necesita y desea el consumidor, que es quien decide el desempeño del negocio.

La importancia de lo anterior descansa en que la imagen integral que logremos de la marca es la que definirá las elecciones de compra o las no elecciones. De allí, que cada uno de los elementos que componen la imagen es fundamental. Por eso, el envase debe poder transmitir el concepto de la marca y el valor agregado que hará la diferencia con otros productos, casi de manera instantánea.

Si se trata de productos de consumo masivo, el empaque toma más importancia aún, por lo cual la estrategia deberá dirigirse a esos segundos en los que el consumidor esta frente a la góndola y tiene que decidir qué se lleva. Tres de cinco decisiones de compra se hacen en la góndola.

Sin dudas y desde siempre, pero más que nunca hoy, tenemos que ser muy sensibles a lo que la gente pide, sin perder de vista el futuro y las tendencias del consumo. Hay que diseñar para lo que la gente quiere hoy, y obedecer a lo que la gente querrá mañana. De ahí nuestros éxitos sostenidos, sí logramos anticiparnos.

Y, como en todos los tiempos, si es simple, mejor. Hoy se apela al consumo de frescura y de simplicidad, y en esto tuvieron mucho que ver las sucesivas crisis, que hacen que la gente desee, más que nunca, la sencillez y las cosas resueltas. No más problemas, y sí más soluciones. Y mejorar la experiencia es la idea. Y esto implica una mirada integral y diseñar abordando la totalidad de una marca. Si logramos que se conjugue todo lo anterior, podremos alcanzar excelentes resultados en la imagen visual de la marca, y de cada uno de sus elementos, como es el envase. Así conseguiremos los objetivos de ambas partes: marca y consumidores.