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Los conflictos: elementos generadores de cambios

iGestion 2.0 20 de diciembre del 2012 Administración 1 comentario

Un conflicto se presenta cuando existen discrepancias de intereses. Siempre se plantea entre dos partes, aunque suelen participar más de dos. Un conflicto es un proceso en donde confluyen los siguientes elementos:

  • Existencia de una discordia en la cual hay desacuerdo de intereses personales.
  • Acciones de una de las partes, perjudiciales para la otra.
  • Dos o más partes tienen una controversia sin resolver.

Lo cierto es que el conflicto tiene una injusta mala fama, paradigma que en el último se ha puesto en tela de juicio, dados los verdaderos beneficios de éste.

La realidad es que el conflicto no puede caratularse ni de bueno, ni de malo. Simplemente existe, y hay que encontrar la manera de gestionarlos de manera tal de resolverlos a tiempo, y capitalizarlos a la vez.

Hacia un nuevo enfoque

Entendemos el conflicto como lo definimos anteriormente: como una discrepancia entre intereses de dos bandos. Y, frente a este, tendemos a pararnos en busca de una negociación de tipo ganar – perder, perder – ganar, la cual da como resultado la satisfacción de una de las partes en detrimento de la otra parte.

Este paradigma competitivo, que hace hincapié en la búsqueda de ganar a costa de los intereses de la otra parte, está perdiendo fuerza, en tanto se refuerza un nuevo enfoque que apela a la colaboración de las partes, y que incita a un tipo de negociación de tipo ganar – ganar, ampliando el horizonte de posibilidades y alternativas frente al conflicto y como posibles soluciones, soluciones que contemplen ambas necesidades e intereses.

El conflicto, como dijimos anteriormente, es muy frecuente y muy familiar para todos. Cualquiera sea la organización (familia, clubes, agrupaciones, etcétera), los conflictos están y existen, y de su forma de abordarlos dependen sus resultados.

En las empresas, los conflictos entre personas, entre organizaciones o entre personas y organizaciones, abundan. De allí nuestra especial importancia y propuesta en la forma de abordarlos. Y la forma óptima de hacerlo que encontramos por estos días es la que proponemos anteriormente: con un enfoque colaborativo, y no competitivo. Este paradigma se refuerza, en tanto el segundo se desvanece, aunque quedan hábitos y creencias muy arraigadas, por lo cual concluimos en que queda mucho camino por recorrer.

Anticiparnos al conflicto

Lo ideal es anticiparnos a que éste se manifieste, aunque no por ser lo ideal es lo más usual. La realidad evidencia que, por el contrario, la forma de abordar los conflictos, aún en la actualidad, es cuando éstos ya son una realidad. Son pocos los que se anticipan a él y planifican antes de que éste ocurra, incluso a veces con la excusa de no haber tenido indicios, distinto es que uno no quiera verlos…

De más está decir que es mucho mejor preverlos e idear un proceso de mediación o negociación, según sea el caso. Esto nos permite: sacar el conflicto a luz, instruir a la gente y ponerla en conocimiento de lo que está sucediendo y producir así resultados positivos para todas las partes implicadas. Se puede ir más allá aún, si tenemos presente que los conflictos presentan enormes beneficios y ventajas. Podemos incluso producirlos.

Las ventajas del conflicto

Existe un número importante de ventajas del conflicto, entre los cuales se destacan:

  • Producir cambios.
  • Generar nuevas ideas.
  • Verificar las ideas existentes.
  • Comprobar la cohesión de grupo.
  • Organizar equipos.
  • Relevar diferentes intereses y necesidades de los individuos/grupos.
  • Explorar las personalidades.
  • Aprender cosas sobre los demás.
  • Establecer y comprobar los límites entre lo posible y lo imposible.
  • Permitir que la gente exprese sentimientos fuertes.
  • Sacar los sentimientos a la luz.
  • Descubrir cómo piensan los demás.
  • Revelar y exorcizar temores.
  • Crear dependencia mutua.

Sin dudas, ésta es la respuesta a por qué alguien querría generarlos. Y es simple: por la cantidad de ventajas y beneficios que brinda.

Insistimos: de su correcta gestión y administración depende que esas ventajas se hagan efectivas, ya que si se deja esto librado al azar, es probable que lejos de gozar de beneficios, tengamos que enfrentarnos a importantes prejuicios.

El conflicto como generador del cambio

Los conflictos, como mencionamos en el apartado anterior, presentan un gran número de ventajas y beneficios. Y como los conflictos están, lo ideal es gestionarlos de manera tal de hacer posible que esos beneficios se hagan efectivos. Pero antes, es necesario erradicar toda idea de que el conflicto es perjudicial y nocivo y, por el contrario, concientizarnos de que estos pueden representar grandes ventajas. Y, sobre todo, saber que cuando un conflicto sale a la superficie es porque está por manifestarse un cambio, y como bien sabemos, todo cambio siempre es positivo, siempre y cuando sea bienvenido, aprovechado y gestionado de manera correcta.

Hacemos especial hincapié en la gestión de todos los procesos de una organización, porque de ello depende del desempeño de cualquier empresa. Y los conflictos y los cambios no son la excepción.

Por ello, concluimos en que los conflictos saludables, incluso un cierto nivel de ellos es recomendable, y abordarlos por medio de un enfoque colaborativo es el mejor remedio para el mismo, y para la satisfacción de todas las partes. Sus ventajas son numerosas, y de allí que éstos sean aceptados positivamente, e incluso generados. Los conflictos son parte de nosotros y aprender a convivir con ellos, e incluso sacarles provecho, es la decisión más inteligente.

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